martes, 12 de abril de 2016

FLORECER O MORIR



La creencia de que los pensamientos propios son los únicos correctos es enemiga de la verdad, escogí como ejemplo de ello la siguiente frase: “a los chavistas los debe aleccionar la ‘fuerza moral’ del país”. La falacia en este argumento es que esa “fuerza moral” es fachista, pues secuestra Presidentes, decapita para imponer su derecho, persigue y desaparece a su adversario, procede como un empresario, sin escrúpulos e impulsada por las ganancias.  


Entre los venezolanos nos tiramos escardillazos por no poder ser mejores personas, si en las colas nos hacemos sentir miserables a través de la palabra, ahí el enemigo ya ganó. Esto no es pesimismo, es una visión subjetiva porque somos carne con nuestros traumas, si estuviéramos conscientes del efecto de todas las taras que aún carga nuestra sociedad no estaríamos haciendo todo esto para dañarnos.


Con “esto” me refiero a que los retos de la lucha diaria en esta ciudad, que Salomón Rondón describió como invivible y caótica, tienen más que ver con la resistencia al lado oscuro, vileza que aquí llaman viveza, a las mentiras, abuso y egoísmo, que resistir al hampa, a la corrupción, al “régimen” y todos los lugares comunes del relato derechista.


Estos Caribes no pueden despotricar ni pasar arrecheras por las colas, los precios, el calor, la sequía, la escasez, ni mucho menos por los bachaqueros. No hay que ser infelices porque cerraron el chorro de petrodólares, no debemos ser los desclasados que se olvidan dónde y gracias a quién estudiaron, viajaron, se curaron, accedieron a derechos y espacios que jamás hubieran existido sin una revolución.


Hablando del precio de los alimentos, Indira Carpio citó recientemente en su columna “Gastronauta” a Jean Marie Guyau, quien dijo que “la planta no puede abstenerse de florecer, algunas veces florecer, es para ella morir”. Bueno, cuando los bachaqueros cobran a las madres de este país dos mil bolos por unos pañales y otros dos mil y pico por la leche, yo me desgarro, sé que si no floreo perezco; esta situación hace todo para extirparnos la vida. 


La compasión y la solidaridad sí son la salvación, y con esto me refiero sólo al amoroso sosiego que sentí cuando me di cuenta que en esta circunstancia, todas padecemos ese “florecer o morir”, así que juntas debemos transformar los sentimientos que nos produce la situación.


Una amiga en Argentina, evidentemente traumada por la dictadura de Videla, me dijo que los revolucionarios caían en el error de anteponer la importancia de la Patria a la idea de la familia. Y en algunos casos es así, de hecho, hay una película llamada Infancia clandestina que casi justifica la desaparición de unos activistas por su forma de pensar, al final (*spoiler alert*) le deja a la audiencia un mal sabor de boca: “¡qué bolas esos comunistas luchando por una Patria para sus hijos!”... Luego de verla le pregunté a mi amiga: “¿si no hay Patria, dónde ubicamos a esa familia?”… Ella entonces concedió que los revolucionarios propugnan mejores valores para la humanidad que los implícitos en el guión de la verdad capitalista. 

***


Un tal Hugo Chávez, el 15 de septiembre de 2005, dio un formidable discurso en la 60° Asamblea General de las Naciones Unidas, denunciando ante el mundo entero que el documento de la resolución “fue entregado cinco minutos antes ¡sólo en inglés! a nuestros delegados y se aprobó con un martillazo dictatorial, que denuncio ante el mundo como ilegal, irrito, nulo e ilegítimo”.


 “Ahora aquí no se vota, ahora aquí se aprueban documentos como este que yo denuncio a nombre de Venezuela, como írrito, nulo e ilegal, se aprobó violando la normativa de las Naciones Unidas ¡No es válido este documento! Habrá que discutir este documento. El Gobierno de Venezuela lo va a hacer conocer al mundo, pero nosotros no podemos aceptar la dictadura abierta y descarada en Naciones Unidas, estas cosas son para discutirlas y para eso hago un llamado muy respetuoso, a mis colegas los Jefes de Estado y los Jefes de Gobierno”.


Chávez presentó una propuesta general: “La democratización de la ONU, a través de la propuesta de eliminar el derecho a veto que tiene el Consejo de Seguridad”. 


Si me preguntan, ese tipo fue coherente con la idea de una Patria Libre. 


Sé que nada de lo que yo diga aquí puede hacer que un escuálido deje de serlo y empiece a ser chavista, de hecho, sé que me pueden joder por lo que estoy diciendo, porque algunos derechosos son especialmente reaccionarios. Pero sé también que los míos, mis compas, necesitan saber que aún ahora, en la situación en la que estamos, yo sigo siendo chavista porque un hombre resistió efectivamente ese lado oscuro del que hablé antes, e hizo frente exitosamente al mayor enemigo de la independencia venezolana, que es el patoteo imperial que también rechazó Néstor Kirchner en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata en 2006.  


He visto por ahí a algunos exchavistas patalear y afirmar que la guerra económica es un invento de Maduro, y si ese fuera el caso, tal vez crean que un gobierno de Capriles, López, Machado, Ramos Allup y demás personajes siniestros del pasado sería mejor… Entonces, esto implica que aún creen que la derecha haría Patria para el pueblo…


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