LOS RELATOS SALVAJES DE VÍCTOR BOLÍVAR EN CLAVE DE ELECTRORAP

Salvaje, el nuevo disco de Víctor Bolívar (Portada)

Bolívar lo vuelve a hacer. El 7 de julio lanza un disco de relatos apocalípticos y de salvación en medio de la vorágine acostumbrada de Venezuela. En esta ocasión, él se decanta por sonidos electrónicos, samples de películas de culto y de canciones perdidas en la fonoteca. Y hasta se dispuso a rapear sus versos. 


Por: María Isabel Cerón.-


Si uno tiene rato siguiendo lo que hace Víctor Bolívar, pasan dos cosas: lo primero, que se aprecia su consistencia; en buenos tiempos, en pandemia, solo o acompañado, él hace música. Lo segundo, muestra una evolución que él mismo se propone, busca y logra. 


“Salvaje” es su cuarta producción (LP) y realmente es un concepto redondo por donde se le mire; lleva una bandera que identifica sus géneros y temas de interés; su manifiesto. Dicho álbum se puede adquirir desde ya en su Bandcamp.


¿De qué habla Bolívar en “Salvaje”? Pues, tiene más claridad de qué quiere expresar y cómo hacerlo. Cuenta con herramientas tecnológicas, maneja la guitarra a su antojo y alza su voz para evocar el caos y responder a la gran pregunta: ¿Por qué y para qué estamos aquí?


Es filosófico y por eso rapea. Nada más susceptible a la reflexión que las raíces del hip hop en Latinoamérica. Y si llegaran a venir los puristas a quejarse de la incursión de Bolívar en este género tan hermético, pues el aporte es puro y no les roba, les suma. 


“Este proyecto tiene diez años andando, sentí una claridad, hacia dónde comunicar los mensajes”, dice Bolívar. “Salvaje” es el destilado de un colorido recorrido y, sin duda, hay que hacerle honras al joven y cándido cantor de aquel primer LP, “Pisada y Huella” (2012). 


Su segundo LP fue “Enemigo Imaginario” (2016). En 2018 sacó los EP “Los Signos Vitales”, “Sueño”, “Medea” y “Noche”, siendo estos tres últimos, musicalización para obras de teatro. Luego vino el LP “Los Amigos de la Vida” (2022), en el que se rodeó de gente maravillosa como Betsayda Machado, Kreils García, José Delgado, Ana Cecilia Loyo y Boris Paredes. 


Pecho de rock star


Bolívar tiene la cualidad de reinventarse, conservando un núcleo encendido de creatividad no convencional, asociada al poder nutricio de una ciudad loca, real y violenta como Caracas. 


Víctor cuenta que este disco se estrenó hace unos meses en el Parque Los Caobos en el Esequibo Fest, donde simplemente se robó el show con sus pantalones bota campana, pecho descubierto de rock star, secuencias al giorno, guitarras delirantes y rap experimental. 


Se planteó tocarlo primero en vivo y luego grabarlo y “en el camino de salir me encontré a Oswaldo Rodríguez, le encantó la vaina, y empezamos a reunirnos. Él me ayudó burda”. 


Víctor Bolívar en Esequibo Fest 📷Ed Rend

Paren todo. A quien Bolívar se refiere es a la cabeza de Sur Records Studio. Este hombre, Rodríguez, viene haciendo música discretamente desde hace más de 20 años, ha grabado a media Caracas y se le conoce por su seriedad, inmenso talento y calidad en resultados. 


Franco De Vita, Caramelos de Cianuro, La Siren La Ziren, Budú, Funes, Sofía Insomnia, entre tantos otros, son algunos de los creadores que han pasado por Sur. Oswaldo dirigió el proyecto Sur Carabela, que legó un formidable disco de trip hop llamado “Debut” (2001). 


Entonces, Víctor comenzó a grabar “Salvaje” en su casa, es decir, las bases de sus canciones derivan de un home studio, sonidos que llevó a Sur Records: “pero ya cuando voy a mezclar me encuentro con que estaba en una habitación, donde había una reverberancia”. 


“Oswaldo es un tipo altamente sabio que supo preservar y defender la idea que yo llevaba, poner el rigor técnico para que el álbum se equilibrara con los recursos que hay en Sur. Fue muy generoso a la hora de pasarme el conocimiento, organología, nuevas maneras de entender el sonido, y abordar el home estudio con las herramientas. Ahora tengo un conocimiento más sólido, y eso tiene que ver mucho con Oswaldo”. 


Al consultar a Rodríguez, comenta: “Desde que lo escuché por primera vez en vivo me gustó mucho su trabajo, me quedé con el proyecto en la cabeza —poesía irreverente y mucha mística; sabiduría pop, diría Fito—; su propuesta es un viaje profundo, sentido, de frente, real, sincero, distópico, sencillo e inteligente con una creación e  interpretación virtuosa e impecable”. 


“Ese mismo día planeamos vernos en el estudio para escuchar el disco que ya venía trabajando, ese segundo encuentro fue genial, ya en el estudio, una vez más me impactó este proyecto; detectamos algunos detalles por mejorar y nos pusimos manos a la obra”.


Continúa Oswaldo: “Estoy muy agradecido por trabajar y acompañar a Víctor en este proyecto. Es un honor. Durante este recorrido nos hicimos hermanos, nos conocimos y reconocimos entre mil ideas y propuestas, empezamos a crear e  interconectar proyectos”.


A la guerra en ¿desventaja?


Los retos de Bolívar se circunscriben a hacer música en Venezuela sin un presupuesto de disquera, ni manager, ni payola. Él reconoce la desventaja y usa el “ejemplo polémico, de la guerra de guerrillas; el Che Guevara se asumía en desventaja con unos tipos que tenían bombas y él tenía fusiles remendados. Uno puede abarcar hasta donde uno puede”. 


“Tengo ya muchos años grabándome en home estudio, en grabación doméstica. Programando, sampleando, estudiando, tengo una fortaleza y es que yo puedo, con autonomía, grabarme con cierta calidad en contextos caseros”. 


Solista nivel leyenda📷Ed Rend

Sin miedo al inglés, a mezclar lo clásico con synths, al hip hop o al delirio, Bolívar se presenta como un rapero solvente, con el homenaje infaltable al querido Tyrone González: “La canción ‘Era’ empieza en la pandemia, yendo a Todasana y en el autobús ponen a Canserbero, y cuando viene la parte que dice: ‘Y el corazón tucum tucum, tucum, tucum’, todo el mundo respondió: ‘Y las balas pacaum pacaum, pacaum, pacaum’, ese autobús se iba a caer; fue un momento revelador, ver esa sinapsis del beat y alguien arriba rapeando”. 


“Quise entrarle por ahí, porque no es del todo desconocido para mí; yo tengo una búsqueda poética de ponerle a la palabra un nuevo traje, que en el camino me terminó apasionando. Hubo una maceración de ese estilo, es un manifiesto de cómo me siento yo en este momento. Cómo esa poética del hip hop o recitar sobre el beat, se me integra. En Los Caobos, recuerdo que Ramses Meneses (Rogelio Vendetta), me dijo ‘sigue por donde vas’”. 


La banda en la laptop

 

Ya en “Rabia” se perciben guiños al pasado con actitud renovada. Por momentos naïf, pero sin pose; primero, luminoso, luego en el infierno. ¿Por qué un cantante consumado rapea, o compone folk para luego rapear? ¿Qué pretende Bolívar? 


“Tuve que hacer música electrónica porque no se podía sostener una banda, necesitaba una fórmula con poco equipo humano, ahora tengo la banda en la laptop, el ejercicio inicial que surge es tocar cosas arriba del ritmo”. 


“La guitarra con electrónica, es de la época con Kreils, abrimos campos, un vocabulario instrumental. ‘Rabia’ es del 2017, esa canción quedo inspirada en el set de La Espiral, que eran covers de los 90, con Félix Allueva; viene sobreviviendo y casi queda por fuera”. 


Una de las cosas lindas de “Salvaje”, y de Bolívar en general, es que evita, sin proponérselo, el lugar común de la lírica palurda, lo que se ve en el tema “Suceso”. 


Una peli salvaje


“Salvaje” es el tema que “inspira todo el álbum, es la primera canción que surge en el año 2023, cuando estaba en plena espiral, en pleno divorcio, viviéndola; apareció ese regalo que me sacó del guayabo. Pensé que ‘Salvaje’ daba para hacer un álbum”. 


Se le ocurrió que podía usar sonidos de películas, que son un sustrato presente en todo el disco. Cuando uno llega a “Horas” ya siente que está en el soundtrack de una peli espacial a lo “Cowboy Bebop”. Y así, señores, es como se hace un gran disco sin maquinaria discográfica.


Hombre orquesta 📷 Ed Rend

Este álbum es como recorrer una casa con una decena de habitaciones completamente distintas, y eso mismo ocurre dentro de “Horas”, donde conviven diferentes melodías, de las que podrían nacer nuevas canciones, que dialogarían entre sí. 


Claro que “Salvaje” iba a ser diferente a lo anterior, por las vivencias y recursos electrónicos que él venía usando, pero “Revuelta” sorprende porque es conciencia social galvanizada con secuencias dignas de La Muy Bestia Pop. Pregunto, ¿cómo quiere ser recordado? 


“A mí me gustaría poder comprender mi investigación alrededor del caribe, cómo el caribe se expresa, no solo en su ámbito, tradición, en su mestizaje, sino cómo se traspasan los tiempos, la electrónica, el rock, el cantar en nuestro decir. Esas cosas me atañen, desentrañar el decir de acá, esta estética”. 


A los Ancestros


En “Ancestral” se muestra Caribano, que es ese Víctor Bolívar que sabe de dónde es, dónde está, es el espíritu íntimo de la selva. Este es un disco que abarca casi completamente el abanico temático, genérico y melódico de Bolívar. 


“Esa canción empieza a redondear la historia del álbum, que expresa lo salvaje de la vida, en la modernidad, la tecnología, lo ancestral es como un nuevo portal dentro del álbum que le da salida o resolución a todo lo ya planteado. ‘Ancestral’ es el reencuentro con la semilla, con la gratitud de ser y estar en este lugar, el cuidado, la siembra, el cuidado con las memorias”. 


“Es una canción que nace además en el contexto de la medicina Yage; tengo una relación muy estrecha con esos elementales, taitas, chamanes que me han entregado muchos regalos de conocimiento. Mi proximidad con la medicina me ha hecho reaprender la música, hay una investigación al respecto”.


Al final de “Ancestral” se presenta una canción de “Julián Guerrero, músico chileno, músico medicina, su voz está sampleada y remixada, quería tomar un vocabulario andino y traerlo al siglo XXIII del futuro. Puede que sea mi segunda favorita”. Esta canción remite a “Chakra Raíz”, que es otro proyecto musical de Bolívar relacionado con la música medicina que está en preproducción: “incluye a 20 músicos que están por todo el mundo, que son del camino de la medicina, y que se va a contrastar de ‘Salvaje’, porque es muy acústico, volviendo a lo folk, es un rencuentro con el trovador”. 


“Estuve reñido, por mis propias pretensiones, por querer estar con una banda en el escenario, desentender y reñirme con el trovador. Ahora me reencuentro con el trovador. Eso me tiene muy entusiasmado, y la cuestión ancestral es lo que abre esa puerta”. 


El tema “Fin” comprime el mensaje dual y contradictorio de Víctor en una pista que se permite ser tres melodías al mismo tiempo. Uno diría que las guitarras de Bolívar están infravaloradas en este país. 


Bolívar dice: “Me siento muy identificado con la letra de ‘Fin’, nació en medio de la vorágine de ideas, pensé que podía tener una narrativa cerrada cuando termina ‘Ancestral’. Pero ‘Fin’ es para mí como un entendimiento de todo lo que se dice, esa canción está más ahí por mí que porque el álbum lo necesitara. Duele lo que duele y estamos vivos”. 

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